Cuando voy por autopista de copiloto siempre me fijo en los carteles que se ven en los desvíos y que parecen indicar que te estás equivocando de camino. Y en más de una ocasión me hicieron dudar de si iba en la dirección correcta. (Ya fuera porque no estaban bien colocados o por mero despiste personal).
Esta situación me hace pensar en el día a día. Cuando empezamos un proyecto nuevo salimos, en cierto modo, de nuestra zona de confort, de nuestro mundo conocido donde se está cómodo pero no hay vida, no crece la hierba.
El "problema" de los nuevos proyectos es que no dominamos al 100% la situación, ya que si lo hiciéramos no sería "nuevo". Esto nos lleva a ver mil y un caminos, algunos que parecen autopistas (desconfía de lo fácil pues tendrás que pagarlo de alguna manera), otros tortuosos y espinosos que hacen abandonar a muchos porque no ven la meta. Son, estos últimos, los que nos llevan a conocer grandes parajes, paraísos a los que sólo se llega a pie, caminando por senderos, sorteando obstáculos y caminos sin salida.
Los caminos que merecen la pena son aquellos que nos provocan marcas en nuestro cuerpo, marcas que son los errores que hemos superado porque, no nos olvidemos, en los nuevos proyectos siempre hay errores, fallos y fracasos que nos ayudan a crecer personal y profesionalmente, a superarnos (siempre y cuando no abandonemos). Abandonar sólo lleva a la frustración y al "ya te decía yo que eso no era para ti", " ya sabía que no tenía futuro"..
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Debemos tener claro qué queremos conseguir. Si no lo tienes, párate. Toma papel y lápiz y empieza a trazar el itinerario de tu vida. ¿Qué quieres conseguir? ¿Cuándo? Una vez lo tengas, focalízate. No te desvíes de tu meta, el camino será difícil, parecerá que a veces no tiene salida, pero no pierdas de vista lo que quieres conseguir. Pega tu sueño en la pared, en un sitio visible, donde lo veas todos los días, analiza las diferentes opciones para llegar a él y ponte en marcha. No siempre estarás segura de que la opción elegida es la correcta, habrá momentos de duda, donde parecerá que no hay salida, que nadie te acompaña en tu camino, que caminas solo pero si sigues, al igual que a Forrest Gump, te saldrán acompañantes a tu paso, personas que quieran unirse a tu proyecto.
Y finalmente, después de mucho esfuerzo, dedicación, horas robadas al sueño... podrás decir: ¡Sí¡ ¡Lo he conseguido!